Mientras vemos ciertas emociones a las cuales esta sociedad defiende,
existen otras a las cuales debemos evitar. Podríamos decir que hay emociones
aceptadas y emociones prohibidas. ¿Por qué se ve la tristeza, la ira y el miedo
como emociones intrínsecamente negativas? ¿Quién determina qué emociones son buenas
y cuáles malas? ¿No son más bien nuestras acciones públicas aquellas
susceptibles de recibir un juicio moral? ¿Qué tanto daño nos ha hecho el
privarnos del sentir? ¿Qué responsabilidad tienen las empresas y los medios en
ello?